¿Puedo desheredar a un hijo en España?
Solo si concurre una causa legal concreta prevista en el Código Civil; «no quiero dejarle nada» o «llevamos años sin hablarnos» no es, por sí solo, motivo suficiente, y una desheredación sin causa real puede ser anulada por el hijo desheredado.
Las causas legales para desheredar a un hijo
El artículo 853 del Código Civil recoge dos causas específicas:
- Negarle alimentos, sin motivo legítimo, al padre o ascendiente que le deshereda.
- Maltratarle de obra o injuriarle gravemente de palabra.
A estas se suman las causas generales de indignidad (por remisión al art. 756 CC): haber atentado contra la vida del testador o de sus familiares cercanos, haberle acusado falsamente de un delito grave, o haberle obligado mediante fraude o violencia a hacer o cambiar el testamento.
El matiz que casi nadie explica bien: el maltrato psicológico
Desde 2014, el Tribunal Supremo interpreta que el «maltrato de obra» no se limita a la agresión física: también incluye el maltrato psicológico grave (menosprecio, vejaciones, abandono afectivo severo hacia el ascendiente). Esto ha permitido desheredar en casos donde no hubo violencia física pero sí un daño psicológico real y probado.
Pero cuidado con un error muy extendido: en 2022 (STS 419/2022), el Tribunal Supremo dejó claro que el simple distanciamiento o la falta de relación entre padre e hijo no es, por sí sola, causa de desheredación. Solo lo es cuando ese distanciamiento es imputable al hijo y equivale, en la práctica, a un verdadero maltrato psicológico probado. «Hace años que no me llama» no es lo mismo que «me ha causado un daño psicológico grave y demostrable», y confundir ambas cosas es la razón más habitual por la que una desheredación acaba anulada.
Requisitos para que la desheredación sea válida
- Debe hacerse expresamente en testamento, indicando la causa concreta en la que se basa. Una desheredación declarada en cualquier otro documento no es válida.
- La causa debe ser cierta: si el hijo la niega, la carga de probarla recae en quien defiende la desheredación (normalmente, los demás herederos).
Qué pasa con los nietos si desheredas a un hijo
Este es un punto que se suele pasar por alto: desheredar a un hijo no deshereda automáticamente a sus propios hijos (tus nietos). El artículo 857 del Código Civil establece que los hijos o descendientes del desheredado ocupan su lugar y conservan los derechos de herederos forzosos sobre la legítima. Si de verdad quieres que la desheredación afecte también a los nietos, hay que desheredarlos a ellos también, expresamente y con su propia causa.
Si el hijo desheredado impugna
Una desheredación se considera injusta, y puede anularse, si se hizo sin expresar causa, o alegando una causa que luego no se logra probar. Por eso conviene que el testamento no se limite a mencionar el artículo aplicable, sino que describa con claridad los hechos concretos en los que se basa.
Preguntas frecuentes
¿Puedo desheredar a un hijo solo porque no tengo relación con él?
No, salvo que ese distanciamiento sea imputable a él y equivalga a un maltrato psicológico real y demostrable. La falta de relación por sí sola no es causa legal.
¿Qué pasa si desheredo sin motivo válido?
La desheredación se considera injusta y puede ser anulada si el hijo la impugna, recuperando este su derecho a la legítima.
¿Si deshereda a mi hijo, sus hijos (mis nietos) pierden también la legítima?
No automáticamente. Ocupan el lugar de su padre y conservan el derecho a la legítima, salvo que también existan causas de desheredación contra ellos.
¿Puedo desheredar simplemente indicando el artículo del Código Civil sin más explicación?
No es recomendable: si el hijo lo impugna, hay que probar los hechos concretos, no solo citar la ley.
¿Puedo resolver esto con una plantilla de internet o preguntándoselo a una IA?
No es recomendable. Ni una plantilla genérica ni una respuesta de inteligencia artificial pueden anticipar las consecuencias legales y fiscales concretas de tu patrimonio y tu situación familiar: cada caso debe revisarse en detalle, con un profesional, antes de tomar una decisión.